#Por la libertad

El 9 de diciembre de 1893, sobre las 16 horas, el anarquista Auguste Vaillant, gritando «Viva la anarquía», lanza una bomba en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, en el Palais Bourbon de París (Francia).

Tirada desde la segunda tribuna pública situada a la derecha del presidente de la Cámara, Charles Dupuy. La bomba con numerosos clavos, trozos de zinc y de plomo que actuaron como metralla– sólo hirió ligeramente a una cincuentena de diputados y espectadores que asistían a las deliberaciones de la cámara.

Vaillant mismo resultó herido en la nariz y en la pierna derecha. Detenido, con otras veinte personas, en el Hotel-Dieu mientras le curaban, al día siguiente del atentado admitió por escrito ante el juez de instrucción que había sido el autor del atentado.

Según él, la acción, netamente simbólica, no pretendía matar, sino herir al mayor número de políticos en represalia por la ejecución de Ravachol y por denunciar la política represiva del gobierno francés contra el movimiento anarquista.

La reacción a este atentado fue inmediata y, aparte de la expulsión de Francia de 15 anarquistas italianos y la persecución de la familia Reclus, el 12 de diciembre se votó la primera de las llamadas Lois Scélérates (Leyes Perversas), especialmente dirigidas contra el movimiento anarquista y sus órganos de expresión.

Auguste Vaillant fue juzgado en una única sesión el 10 de enero de 1894, condenado a muerte por «intento de asesinato» y guillotinado el 5 de febrero de ese año.