¿Por qué luchar contra las horas extras?

¿Por qué luchar contra las horas extras?

Las horas extras son aquellas horas de trabajo que se realizan sobre la duración máxima de la jornada.

Las horas extras se caracterizan por que deben cumplir tres condiciones: deben ser remuneradas como mínimo como las ordinarias (en dinero o en tiempo de descanso), son limitadas (máximo 80 anuales para la jornada completa y complementarias en la parcial) y deben pactarse individual o colectivamente.

CNT-AIT se ha opuesto siempre a la realización de horas extras por 2 motivos: porque las horas extras aumentan el desempleo, al permitir a la patronal cubrir el trabajo a realizar, grandes cargas de trabajo con el mínimo número de trabajadores posible, (sin necesidad de ampliar la plantilla cuando la producción o el aumento de demanda así lo requiere), y porque las horas extra van en detrimento de la calidad de vida de la clase obrera, al ver mermado su tiempo libre.

La negativa a la realizar horas extras deberá ir acompañada por lo tanto, y esto es imprescindible, de una exigencia de aumento de salarios en función del coste de la vida, de manera que quien trabaja no necesite de las horas extras para alcanzar un salario que le permita vivir y ahorrar para afrontar gastos imprevistos.

A este planteamiento tradicional de oposición a las horas extras hemos añadido en los últimos años la oposición derivada de un análisis con perspectiva de género, que señala la importancia de que las condiciones del trabajo asalariado sean compatibles con el trabajo no remunerado de los cuidados. Ya no es un «trabajar menos para trabajar todos», es un «trabajar menos para trabajar todos y para que no solo las mujeres trabajen en casa».

Las horas extras, a día de hoy, ni son pactadas, ni suelen ser contabilizadas y, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera son pagadas. .

El concepto de «pacto» en lo relativo a las horas extras en realidad significa que serán impuestas por cualquier medio y, especialmente, en aquellos aspectos de la relación laboral más desregularizados (como las entrevistas de trabajo), y sobre todo si no hay una unión y acción por parte de la plantilla que obligue a la empresa respetar la legalidad