CNT/AIT-FAI LA BARRICADA CIERRA LA CALLE PERO ABRE EL CAMINO

LA BARRICADA CIERRA LA CALLE PERO ABRE EL CAMINO
El 19 de julio de 1936 era domingo, pero los trabajadores, principalmente los de Barcelona, no se habían relajado y muy al contrario habían pasado la noche en alerta, velando armas, ante las noticias de sublevación inminente de los militares facciosos.

LA BARRICADA CIERRA LA CALLE PERO ABRE EL CAMINO

El 19 de julio de 1936 era domingo, pero los trabajadores, principalmente los de Barcelona, no se habían relajado y muy al contrario habían pasado la noche en alerta, velando armas, ante las noticias de sublevación inminente de los militares facciosos.

Sublevación que se produjo efectivamente, aunque la capacidad organizativa y la audacia clarividente del proletariado anarcosindicalista barcelonés consiguieron derrotarla en pocas horas, trágicas e intensas ciertamente, pero sin embargo la euforia del triunfo con su descarga de tensión consiguió devolver su habitual aire festivo a aquel domingo al que, además, el carácter épico de la jornada dejó signado de manera muy señalada entre las efemérides proletarias.

Para celebrar pues la efeméride, entre los miles de textos y/o imágenes que se pudieran aportar dejamos este de L.A. Edo, interesante y novedoso por su original visión del genio creativo de la revolución en acto.

LA BARRICADA

COMO ESTRUCTURA REVOLUCIONARIA

Salvo algunos, muy pocos militantes de la CNT-AIT, los historiadores no se han detenido a reflexionar sobre lo ocurrido en Barcelona en las primeras horas de lucha del 19 de julio.

La explicación que dan para entender lo ocurrido no ha podido, por supuesto, ignorar la presencia de los anarquistas y de la CNT-AIT, incluso se les ha dedicado un canto lírico a su generosidad, a su entusiasmo, a la “heroica espontaneidad de esos pobres trabajadores sin armas”.

Pero ni una sola concesión cualitativa a su visión de aquellas horas, ni a la clarividencia de su actuación.

Sin embargo una reflexión objetiva sobre los hechos permite detectar algo más, que merece, aparte de ese reconocimiento moral, un estudio en profundidad bajo el prisma táctico, estratégico y estructural que es, en definitiva, lo que no esperaban los militares ni los políticos.

En primer lugar, sólo una intencionada distorsión de la realidad ha podido guiar a cuantos defienden la “especie”’ argumental de que la balanza se inclinó contra los militares gracias a la actuación de fuerzas de orden público. Esta afirmación no resiste el más ligero análisis.

Efectivamente, la capacidad de fuego era de 10 contra 1 en favor de los militares sublevados. Las deserciones de Darnell (Capitán de la Guardia de Asalto) y la del Comandante Recas (de la Guardia Civil) con sus respectivas unidades, aumentaba la

capacidad de fuego de los militares. No debe olvidarse que la Guardia Civil no interviene en favor de la Generalitat hasta las dos de la tarde, cuando “la suerte estaba ya echada”.

No es esta la respuesta que explica la derrota de los militares en Barcelona. Su capacidad de fuego no podía anularla sino un factor estructural, neutralizador y al tiempo disgregador de su fuerza.

“No impedir la salida de los militares de sus cuarteles’’, era la consigna de los Comités de Defensa de la CNT-AIT y FAI.

En efecto los militares salen a la calle a las 4’45 horas de la madrugada desde siete cuarteles distintos, con destino a ocupar los puntos neurálgicos de la ciudad: emisoras, telefónica, puerto, vias y cruces importantes, edificios estratégicos… En los primeros momentos avanzan sin demasiadas dificultades, aunque ya empiezan ha ser hostigados en medio del continuo sonar de las sirenas de fábricas y barcos como grito de alarma decidido por la CNT-AIT.

Ninguna línea de fuego hubiera podido pararlos… Pero apenas apunta el día empiezan a erigirse barricadas, el avance queda prácticamente paralizado y cuando a las 7’30 horas algunas unidades quieren regresar a sus bases se aperciben que se hallan atenazados: no pueden avanzar, pero tampoco replegarse; están rodeados.

Un nuevo órgano ha surgido: La Barricada.

A las 8 de la mañana más de 1000 barricadas han sido ya erigidas por toda Barcelona.

Cada Barricada nombra un delegado. Los delegados de las diversas Barricadas existentes en cada Barrio componen el Comité de Barriada.

Es la estructura que ahoga a los militares (señalemos aquí que idéntico método será empleado por el genio popular en la defensa de Madrid frente al acoso del ejército de Franco). A las 8 de la mañana “la suerte estaba hechada”: los militares acorralados, en nucleos aislados; las comunicaciones cortadas, sin coordinación; será cuestión de horas, núcleo a núcleo irán cayendo.

No es el resultado de la espontaneidad, sino fruto de la clarividencia.

LUIS ANDRES EDO, en “La Revolución Sin Fronteras” (Suplemento de Solidaridad Obrera, nº1-19 julio 1986)

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