
El 4 de mayo de 1897 son fusilados en los fosos de la fortaleza militar del castillo de Montjuïc de Barcelona (Catalunya) los anarquistas Joan Alsina Vicente, Tomás Ascheri Fossati, Luis Mas García, Josep Moles Duran y Antoni Nogués Figueras, mas
El 4 de mayo de 1897 son fusilados en los fosos de la fortaleza militar del castillo de Montjuïc de Barcelona (Catalunya) los anarquistas Joan Alsina Vicente, Tomás Ascheri Fossati, Luis Mas García, Josep Moles Duran y Antoni Nogués Figueras, procesados como responsables de el atentado cometido el 7 de junio de 1896 contra la procesión religiosa del Corpus Christi en la calle Canvis Nous de Barcelona.
La represión que se desató contra el movimiento obrero catalán ha pasado a la historia bajo el nombre de «Proceso de Montjuïc». Los encarcelamientos arbitrarios, la causa judicial y el juicio se realizaron sin ningún tipo de garantías.
Muchas de las confesiones fueron sacadas bajo torturas, hasta el punto de que uno de los fusilados (Lluís Mas) enloqueció. La madrugada del 4 de mayo de 1897 los alrededores del castillo de Montjuïc estaban fuertemente vigilados por guerrillas de soldados, destacamentos de la Guardia Civil y fuerzas de Policía.
Trataban de mantener alejada a la multitud que, desde hacía horas, se acercaba por las laderas de la montaña hasta los fosos de la fortaleza. Hacia las cinco de la madrugada los reos salieron fuertemente vigilados por dos compañías del Regimiento de Cazadores de Figueres. Iban descubiertos y atados de manos en una única cuerda.
A su alrededor marchaban autoridades, frailes y el médico forense encargado de certificar oficialmente sus muertes. Un oficial dirigió órdenes de al piquete de ejecución y mandó que los condenados se arrodillaran.
Antoni Nogués llamó a los soldados: «¡Fuego! ¡Fuego! ¡Apunte bien! ¡No hagáis sufrir!»; Josep Moles se murió gritando «¡Viva la Revolución Social! » y otros clamaban su inocencia.
La descarga de los máusers apagó todas las voces. Después siguieron los tiros de gracia.
Meses después, el 8 de agosto de 1897 el anarquista italiano Michele Angiolillo mata de tres tiros de revólver al presidente del Consejo de Ministros español, Antonio Cánovas del Castillo, responsable político de las torturas y de la muerte de sus cinco compañeros
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