
El arte del secuestro ideológico.
No me cabe la menor duda de que el país está abocado a la construcción de un nacionalismo de paredes de metal y pilares de cartón. Quizá el pilar se llame Dios, Estado o familia, pero el peso que los ciudadanos le ponen al concepto de nación acabará por hundir irremediablemente la estructura nacionalista de la que se jacta la derecha. La respuesta de la derecha institucional es exprimir la vaca del nacionalismo, la capitalización del rojo y el amarillo para usarlo como función teatrera en una sociedad del espectáculo que está aclimatada al conformismo de los símbolos. Sigue leyendo








