
La madrugada del 5 de febrero, F.P.V., una persona de 35 años, ha fallecido en su celda en la cárcel de Zaballa.
Según la información facilitada por su familia, residía habitualmente en Bizkaia y deja viuda y cuatro hijos. La familia ha recibido informaciones de que el fallecido estuvo llamando por el interfono dos o tres horas antes de la muerte, pero le negaron atención médica, diciendo que esperara hasta la apertura de celdas. Oficialmente, hasta la recepción de la autopsia definitiva, lo han catalogado como un posible infarto. Sigue leyendo








