«Se dice, de parte de algunos, que la CNT/AIT y los anarquistas están haciendo el ‘caldo gordo’ a las derechas porque propagamos la abstención… Falso… lo que pasa es que hemos descubierto la falsedad de todos los partidos, y éstos, en su impotencia, no encuentran más defensa que la calumnia» Francisco Ascaso
La represión de las fuerzas del orden al servicio de la República hacia una rebelión campesina de corte Ácrata en la pequeña localidad gaditana de Casas Viejas, en 1933, “reconstruida” a partir de testimonios, análisis históricos y fragmentos de películas supuestamente recuperadas. Mientras historiadores ofrecen datos de los sucesos y de sus antecedentes: paro, hambre, latifundismo, frustración de las esperanzas y promesas incumplidas tras la proclamación de la República, etcétera. Vecines actuales del pueblo comentan viejas fotos y les descendientes de les protagonistas hablan de sus antepasades. La obra pertenece a una serie para televisión de siete películas sobre Andalucía llamada «Andalucía, un siglo de fascinación».
Cartagena || Jeannine Alcaraz y sus hermanos presentando en la UNED el libro «Rumbo a Bizerta. Dos generaciones, tres guerras», en memoria de su madre Teresse y su padre, el anarcosindicalista cartagenero Juan Alcaraz Saura, quien sobrevivió a dos guerras, a los campos de concentración y al exilio en Orán para más tarde formar parte en la reconstrucción de la CNT-AIT durante la transición.
Louise Michel La Rebelde. Reconstrucción de un relevante segmento de la vida de la famosa militante anarquista francesa, tras el fracaso de la Comuna de París. La acción comienza con la deportación de Michel a Nueva Caledonia en 1873.
La II república que se proclamó el 14 de abril de 1931, no significó avance alguno respecto del régimen monárquico.
La monarquía asesinó a montones a los trabajadores, y la república, en sus 5 años que duró antes de la revolución, hizo también lo mismo.
Huelga recordar Casas Viejas, octubre del 34 en Asturias, y las palizas que recibieron los elementos anarquistas en estos años de «gloriosa república», pasando por aquellos dos movimientos insurreccionales realizados en este periodo.
Recordemos también que ya en julio de 1936 fue esa misma república de que algunos se enorgullecen la que se negó a armar al pueblo, ante el peligro fascista, y con ello dando tiempo suficiente al fascismo para tomar posiciones.
Cuando los anarquistas y varias fuerzas sociales advertían del alzamiento fascista, esa misma república se negaba a creerlo y, cuando vieron que era real, esperaban aún poder entablar negociaciones con los militares alzados en armas contra la república.
Ya planteado el problema de la sublevación, fue esa misma república la que se coaligó a elementos de lo más extraño como en la llamada «conspiración de París», o en el frente popular, medio por el cual se ahogó la revolución española.
Los sucesos de marzo de 1937 en la que la contrarrevolución stalinista daba los primeros golpes a la revolución, se hicieron con la complicidad de la república; los sucesos de mayo de 1937 también tuvieron complicidad republicana; la salida del oro del banco de España rumbo a Rusia, con lo que se fortaleció el chantaje armamentista de la URSS y se fortaleció la contrarrevolución mundial y con ella el fascismo, se hizo con apoyo republicano; la paralización de los frentes de guerra para evitar que la revolución avanzara se hizo también por obra republicana, y más aún, el colapso de los frentes de guerra se debieron también, en gran medida, a la imbecilidad republicana, en complicidad con la contrarrevolución stalinista.
Perdida la guerra y en el exilio, esos mismos republicanos se dedicaron a privilegiar a sus preferidos como con los organismos de ayuda a los exiliados.
No por oposición a la monarquía se debe uno hacer republicano.
Hay que tener mucho cuidado al oponernos a un enemigo y situarnos, aunque sea indirectamente, a lado de otros enemigos.
La monarquía y la República, por igual, consideran necesario al Estado, y con el Estado a todo ese cúmulo de crímenes que trae esa institución nefasta.
El 14 de abril de 1916 nace en Jerez de la Frontera (Cádiz) el anarquista y anarcosindicalista Manuel Pinto Queiroz-Ruiz, más conocido como Manuel Lozano. Hijo de un barbero anarquista (que fue fusilado por el franquismo) y huérfano de madre de pequeño, desde muy joven trabajó en una destilería y en las viñas jerezanas.
En 1932 se afilió al Sindicato de Viticultores de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT-AIT) y a las Juventudes Libertarias. Este mismo año aprendió a leer y a escribir. En 1936, cuando estalló la guerra y Jerez fue ocupado por los fascistas, huyó a la zona leal.
Encuadrado en el Ejército republicano luchó en diferentes frentes (Málaga, Granada, Marbella, Almería, Murcia y Alicante) hasta el final de la contienda.
El 28 de marzo de 1939 consiguió embarcarse hacia Orán (Argelia) y justo llegar fue detenido por la policía francesa y encerrado en cinco campos de concentración en Argelia y en Marruecos hasta el desembarco aliado al norte de África de noviembre de 1942.
Después ingresó en la II División Blindada del Ejército francés africano y en abril de 1943 intervino en la presa de Bizerta (Túnez).
El mayo de 1944 fue trasladado a Inglaterra para prepararse para la campaña de Francia y, a partir de agosto de aquel año, combatió en Francia, encuadrado en la IX Compañía del III Regimiento de la División Leclerc (La Nueve) –formada por republicanos españoles y especialmente militantes cenetistas–, en la batalla de Normandía y la presa de Alençon.
La tarde del 24 de agosto de 1944 formó parte de la primera que entró en el Paris insurgente y ocupó el Ayuntamiento de la ciudad. Durante los días siguientes participó en los combates para someter a los restos de resistencia nazi.
El 26 de agosto el general De Gaulle bajó Campos Eliseos parisienses triunfalmente en su vehículo oruga. El septiembre de 1944 participó en la liberación de Estrasbourgo y en las presas del campo de concentración de Dachau y del «Nido de Águilas» hitleriana de Berchtesganden.
Fue condecorado con la Cruz de Guerra por la campaña de Francia. Una vez libre Francia, trabajó para la liberación de la España franquista. Después continuó en el movimiento libertario afiliado en la CNT-AIT del Exilio en París.
Colaboró en varias publicaciones, como por ejemplo Anarkía, CNT, Pueblo Libertario, Siembra, Tierra y Libertad, etc. Editó la revista poética Ráfagasi publicó varios folletos, sobre todo poéticos: Ensayo poético (1986), Aires libertarios (1986), Aires andaluces (1987), Andalucia sin fronteras, Eco anárquico, Eco jerezano (1987), Ráfagas (1987), Pensamiento poético (1988), Estampa andaluza (1991), Jerez sin frontera, Prosa poética, Recopilación poética (1991), etc.
Manuel Lozano murió el 23 de febrero de 2000 en París (Francia) y fue enterrado el 1 de marzo en el cementerio parisiense de Pantin.