
Una compañera, CNT/AIT-IWA

Un 9 de julio de 1922 en España nacía Angelines Fernández Abad: miliciana anarquista durante su juventud y luego una actriz mundialmente reconocida, principalmente por interpretar a la bruja del 71 en el chavo del 8.
Vivió en la España revolucionaria de la década del 30, uniéndose el bando anarquista en defensa del pueblo durante el golpe de estado de Franco. Al ganar los fascistas la guerra civil con apoyo de Mussolini y de Hitler, Angelines se suma a la resistencia antifranquista y participa activamente en las guerrillas y en el maquis. Al ver que su vida peligraba, decide viajar a México en 1947.
Según un comunicado de la CNT-AIT de españa «siendo una jovencita, casi niña, era una combatiente revolucionaria, una mujer tan valiente que se jugó su vida durante casi diez años por la noble causa en ayudar a expulsar al tirano del gobierno”. Su hija Paloma Fernández la recuerda como una mujer «de carácter fuerte, para ella no había medias tintas, era blanco o negro; no podía ser gris».
Quien le consigue su entrañable papel en la serie de chespirito es Ramón Valdés, más conocido como don Ramón. Además de ser su eterna enamorada en la serie, en la vida real fueron grandes amigos. Ramón fallece en 1988 por un cáncer. Miguel Valdés, su nieto, comentó que Angelines fue la única del elenco que fue a su velorio y que incluso se quedó más de dos horas junto a su lápida, abatida por la pérdida de su amigo.
Ya en sus últimos años de vida, pide una última voluntad: ser sepultada junto a su amigo Ramón. Fallece en 1994 por un cáncer debido a su adicción al tabaco. Ya los dos inmortalizados como vecinos en la vecindad del chavo, hoy descansan juntos en el cementerio «mausoleos del ángel» de la capital de méxico.
Memoria por la anarquista y revolucionaria Angelines Fernández Abad!
Viva la anarquía!
Más información:
https://www.federacionanarquista.net/bruja-guerrillera-y…/
https://www.mexicodesconocido.com.mx/angelines-fernandez…
https://culturacolectiva.com/…/angelines-fernandez…/
https://www.pagina12.com.ar/396302-la-verdadera-historia…
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#CNTAIT #AIT #IWA
CNT/AIT-IWA.. DESPIERTA
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ULET/AIT, POR QUÉ HABLAR DE ANARQUISMO EN UN MUNDO AGOBIADO POR LAS INCERTIDUMBRES

¿POR QUÉ HABLAR DE ANARQUISMO EN UN MUNDO AGOBIADO POR LAS INCERTIDUMBRES?
En la actividad política la palabra Anarquismo se relaciona con sinónimos como el caos, desorden y desorientación. Pero no es así, este es un concepto completamente diferente.
Hablar de anarquismo es un reto histórico debido a las circunstancias que ha atravesado este concepto en términos prácticos. En primer lugar, es necesario descubrir la narrativa implementada por la clase dominante, que ha asociado el anarquismo de manera peyorativa con caos, desorden y locura. Esto se evidencia en los discursos políticos de la derecha colombiana. Etimológicamente este concepto: «Anarquía» deriva del griego «ἀναρχία» («anarchia»), y está compuesta del prefijo griego αν (an), que significa «no o sin», y de la raíz archê, (en griego αρχn, «origen», «principio», «poder» o «mandato»). Por lo tanto, podemos traducir que significa ausencia de poder, ausencia de jerarquía, ausencia de normas, ausencia de Estado. En términos políticos: se refiere a una forma de organización política sin amo ni soberano.
En cambio, la escuela austriaca ha utilizado este concepto para referirse a la libertad de mercado, lo llaman anarcocapitalismo, esto nos refiere que existe una contradicción multidimensional (epistemológica, ética, hermenéutica y ontológica), esto evidencia las múltiples formas abstracta del lenguaje frente a la definición de libertad. A pesar de esta contradicción política, el anarquismo en su esencia ontológica se posiciona como un modelo político cuya actividad intrínseca es la libertad, proponiendo una emancipación individual y colectiva. Esto implica la erradicación de las ataduras sociales que socializan al individuo, como el Estado, el capitalismo y las relaciones jerárquicas en las relaciones interpersonales. El objetivo es por una sociedad basada en acuerdos mutuos, eliminando al Estado como regulador de las relaciones sociales y, promoviendo una organización horizontal. En esencia, el anarquismo tiene como fin otorgar herramientas (organizativas) cuyo objetivo es generar una concientización del sujeto sobre las condiciones materiales y sociales en las que yace y generar un modelo político distinto al capitalismo-liberal.
La clase social dominante tergiversó el concepto del anarquismo y utilizó el poder del Estado y las leyes, especialmente entre mediados del siglo XIX y XX, para frenar la ola propagandística del anarquismo . Varios países implementaron legislaciones para restringir la entrada a militantes anarquistas, con la excusa de considerarlos peligrosos para el orden público y la seguridad nacional. Por ejemplo, en Estados Unidos, la Ley de Exclusión de Anarquistas de 1903 y 1918 prohibía la entrada de anarquistas, en Europa, Francia adoptó la Ley de Seguridad de 1894, que permitía la expulsión de extranjeros considerados una amenaza para el Estado. Asimismo, el Reino Unido implementó la Ley de Extranjeros de 1905 , restringiendo la entrada de personas con antecedentes políticos. Colombia no fue ajena a estas legislaciones, estableció la ley 48 de 1920 en el Art 7 con el fin de prohibir la entrada a extranjeros comunistas y anarquistas.
En esta misma lógica, a inicios del siglo XX en Colombia existieron movimientos libertarios, socialistas utópicos y anarcosindicalismos que tenían como objetivo propagar los ideales anarquistas, estas ideas se establecieron en Colombia por los puertos, debido a que estos eran los lugares de mayor intercambio comercial, por ello, en barranquilla fue un epicentro de estas ideas, también en las ciudades principales de Cali, Bogotá y, de la misma manera, los Bogas y los Champanes de Neiva y Aipe (Huila). No podemos desconocer que se destacan trayectorias de Nicolás Gutarra, Evangelista Priftis, Juan García, Blanca de Moncaleano, Ana María García, María Reyes de Mulato, Luis A. Rozo, Carlos F. León, Nicolás Betancourt, Ismael Gómez, Ángel María Cano, Juana Julia Guzmán y Filipo Colombo como propulsores de estos ideales por medio de sindicatos, periódicos, grupos de estudio y de acción . Sin embargo, fueron reprimidos por las instancias judiciales y perseguidos por su participación en huelgas, lo que generó un clima de desasosiego en los movimientos de la época y condujo, posteriormente, a su desintegración. Algunos militantes emigraron a otros países, mientras que otros se acercaron a grupos socialista-comunistas y al liberalismo colombiano de los años treinta
De esa manera, se estableció un margen de reconocimiento político entre los círculos intelectuales y movimientos sociales durante esta época en Colombia. Los ideales anarquistas han sido constantemente hostigados por instancias judiciales, policiales y políticas, con el propósito de mantenerlos bajo vigilancia y preservar así el orden social. A nivel internacional, se evidencian fuertes elementos sustanciales de estigmatización hacia el carácter histórico del anarquismo. Esto ha presentado un problema para los movimientos obreros y populares que se reivindicaban con esta corriente, dado que históricamente han sido subordinados frente a las ideologías dominantes, las cuales reproducen discursos y narrativas erróneas sobre el anarquismo y sus derivaciones. Las razones mencionadas nos generan una aproximación para comprender mejor con mayor claridad la estigmatización que ha recibido el anarquismo. Es importante enfatizar que el anarquismo no representa un caos desorganizado, como suele señalar la clase alta de este país, sino que constituye un proyecto político.
Debemos reconocer que la bibliografía del anarquismo en Colombia es poca, pero lo poco que hay nos demuestra que generó puentes para seguir construyendo este bello ideal confluido en la dialecticidad de la vida material, histórica y simbólica. Es así, que la memoria es altamente política, recordar, anunciar y nombrar es un acto de reconocer el puente histórico que nos atraviesa. El fin último de este texto es considerar la memoria libertaria, rescatarla y arrebatársela a los capitalistas que juegan a la libertad económica sometiendo cuerpxs para su productividad. La libertad no es sometimiento, es un acto de responsabilidad social e individual en relación con la naturaleza.
“La anarquía busca el más completo desarrollo de la individualidad, combinado con el mas alto desarrollo de la asociación voluntaria en todos los aspectos, a todos los niveles posibles para todos los fines imaginables” Kropotkin
PASIVIDAD NUNCA, REBELDÍA AHORA Y SIEMPRE
UNIÓN LIBERTARIA ESTUDIANTIL Y DEL TRABAJO REGIONAL HUILA
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1 Es necesario aclarar que a finales del siglo del XIX la propaganda por el hecho tuvo eco en los movimientos anarcosindicalistas y anarquistas, cuyo objetivo era la insurrección popular por medio de acciones individuales, con el fin de realizar atentados hacia personajes que representarán la monarquía y el poder estatal. Para más información sobre este periodo revisar el artículo llamado “El terrorismo anarquista como propaganda por el hecho de la formulación teórica a los atentados de París, 1877-1894” de Juan Avilés (2008): https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2983231
2 NEW INMIGRATION NET. (1921, 10 julio). New York Times. https://timesmachine.nytimes.com/timesmachine/1921/07/10/98711255.pdf?pdf_redirect=true&ip=0
3 Para más información sobre esta época: Bantman, C. (2006). Internacionalismo sin internacional: Redes anarquistas a través del Canal de la Mancha (1880-1914). Federación Anarquista. Recuperado de https://www.federacionanarquista.net/internacionalismo-sin-internacional-redes-anarquistas-a-traves-del-canal-de-la-mancha-1880-1914-2006-constance-bantman/#
4 Congreso de Colombia. (1920). Ley 48 de 1920. Recuperado de https://www.suinjuriscol.gov.co/viewDocument.asp?ruta=Leyes/1602224
5 Cabe aclarar que algunos anarquistas mencionados fueron expulsados por su actividad política, para más información leer: Anarquistas Río arriba: anarcosindicalismo y cuestionamientos al orden 1923-1927 del autor Julián David Granados Sanabria. (2023
Sin Liberados, Sin Subvenciones, Solo comapañer@s CNT/AIT-IWA
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CNT-AIT GEACAM
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La «rebelión Gaditana»: una huelga que desafía a la patronal y a los sindicatos del sistema (video).

Cádiz resiste mientras los grandes sindicatos pactan a espaldas de los trabajadores. ¿Qué papel han jugado UGT y CCOO frente a las demandas reales de la plantilla?
La reciente huelga que ha sacudido la provincia de Cádiz este mes de junio de 2025 ha vuelto a colocar sobre la mesa esas preguntas fundamentales.
Durante las últimas semanas, centenares de trabajadores del sector naval e industrial gaditano se han declarado en huelga, protestando contra despidos masivos, externalizaciones, congelación salarial y el incumplimiento sistemático de convenios colectivos. Las protestas, que comenzaron en los astilleros de Puerto Real y San Fernando, pronto se extendieron a otros centros de trabajo de la Bahía. El descontento no tardó en convertirse en movilización activa.
Sin embargo, mientras las calles de Cádiz ardían en marchas, piquetes, bloqueos y enfrentamientos con la policía, las sedes de CCOO y UGT permanecían extrañamente tranquilas. Lejos de respaldar con contundencia la lucha de los obreros, las direcciones provinciales y regionales de estos sindicatos han optado por el camino habitual: reuniones discretas con la patronal y las autoridades, búsqueda de “acuerdos razonables” y llamados al diálogo social.
Una vez más, el sindicalismo institucional ha jugado el papel de bombero del conflicto, intentando desmovilizar, rebajar las exigencias obreras y evitar una radicalización que pudiera “desbordar el marco legal”.
Según testimonios recogidos por colectivos de base, la ruptura entre los trabajadores y sus supuestos representantes sindicales es cada vez más profunda.
“Nos han dejado solos”, declaraba un portavoz de la plantilla de Dragados Offshore,
“han firmado acuerdos sin consultarnos, han aceptado la pérdida de derechos que llevamos décadas defendiendo”.
Pero lo más grave, como han denunciado varias asambleas obreras surgidas al calor de la huelga, es que los grandes sindicatos no sólo han abandonado la lucha, sino que han saboteado activamente las iniciativas autónomas de los trabajadores.
Se han negado a convocar huelgas generales en toda la provincia, han deslegitimado públicamente los cortes de carretera organizados por la base, y han lanzado comunicados criminalizando la protesta combativa.
En este contexto, la indignación se ha traducido en organización autónoma. Han surgido comités de huelga al margen de las estructuras oficiales, se han reactivado redes solidarias en los barrios, y se han sumado al conflicto, estudiantes, parados y movimientos sociales.
La huelga en Cádiz ha dejado de ser sólo laboral: se ha convertido en un grito generalizado contra la precariedad, el abandono institucional y la domesticación sindical.
Este episodio no es aislado. Forma parte de una tendencia que se repite en todo el Estado español: una profunda crisis de legitimidad del sindicalismo mayoritario, cada vez más alejado de los intereses reales de la clase trabajadora. Mientras UGT y CCOO gestionan fondos de formación, subvenciones estatales y mesas de concertación, miles de trabajadores se organizan desde abajo para defender su dignidad, sin esperar nada de quienes ya los han traicionado demasiadas veces.
Lo que está ocurriendo en Cádiz no es sólo una huelga. Es también una ruptura. Una fisura en el modelo de relaciones laborales que se pretende imponer. Y en esa fisura crece la esperanza de una nueva organización obrera: más horizontal, combativa y ajena a los pactos que sólo benefician a las empresas y al Estado.
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