
CNT-AIT: Tu herramienta de lucha.,
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Su familia emigró a Barcelona y desde pequeño frecuentó la Escuela Racionalista del Ateneo Libertario de Sans hasta su cierre por las autoridades, con ocho años se puso a trabajar, en una fábrica de clavos y tachuelas, en una fontanería, en fotografía, etc.
Obrero de la construcción, en 1922 se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). De educación autodidacta, durante los años del pistolerismo y de la dictadura de Primo de Rivera, colaboró en varios periódicos y revistas, como La Revista Blanca o Tierra y Libertad.
Establecido en L’Hospitalet de Llobregat, formó parte de una comisión de ladrilleros en defensa de un compañero condenado a muerte durante la dictadura de Dámaso Berenguer.
Con la instauración de la II República española se convirtió secretario de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) en Barcelona, militó en el grupo anarquista «Verdad” de Hospitalet, fue uno de los fundadores de las Juventudes Libertarias de Catalunya y participará activamente en los ateneos libertarios.
Entre 1934 y 1936 fue miembro del comité de redacción, y después director, de Solidaridad Obrera. Entre 1935 y 1936 fue redactor de Ética.
En julio de 1936 tomó parte de los combates en la calle y particularmente en la toma del cuartel de infantería del Bruc y se integró en el Comité Revolucionario del Hospital por la FAI. Más tarde participó en la autogestión de la ciudad.
En febrero de 1937 fue delegado por Catalunya en el Pleno Nacional de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL) en Valencia, donde se mostró bastante duro con el colaboracionismo. Ese mismo año realizo mítines por varias localidades catalanas: Lleida, Barcelona, Sallent, etc.
Redactor de Tierra y Libertad, después responsable del diario Acracia, se opuso encarnizadamente a la participación de la CNT-AIT en el gobierno defendiendo un anarquismo intransigente, lo que después de los “Hechos de Mayo” de 1937 le valdrá ser expulsado de Acracia.
Entonces marchó a los frentes de Aragón y de Catalunya enmarcado en la 26 División “Columna Durruti ya militarizada”, logrando varias graduaciones militares “sargento, jefe de Sección del Estado Mayor de la 119 Brigada y teniente”.
Asistió al Pleno Regional de Catalunya de la FAI en representación del grupo “Los Irreductibles” y al Congreso Juvenil de Valencia de 1938.
Después de la derrota, se refugió en Francia, donde fue internado en los campos de concentración de Vernet y de Cognac. En diciembre de 1939 embarcó a Sudamérica, donde pasó siete años en diferentes países: Santo Domingo, Ecuador de 1941 a 1942), Panamá de 1942 a 1945.
En 1947 volvió a Francia, donde fue elegido secretario general del Movimiento Libertario en el Exilio (CNT/AIT-MLE) y desplegó una intensa actividad militante, efectuando numerosos viajes clandestinos a la España franquista.
Reelegido secretario en 1950, afianzó la publicación del periódico CNT/AIT en el exilio, pero será por dos veces encarcelado por las autoridades francesas. En 1965, a raíz del Congreso de Montpellier, la ruptura entre los activistas como él y la dirección “Montseny-Esgleas” es manifesta.
Entonces entró en el Frente Libertario, el órgano de la disidencia anarcosindicalista española de 1970 a 1977. En 1971 se instaló en Béziers con su compañera Gracia Ventura Fortea “Gracieta”. Escribió numerosos artículos en casi toda la prensa libertaria, (utilizando varios seudónimos: Jazmín, Fraternal Lux, Geronés, Sertorio, etc.), tales como Acción, Acracia, Asturias, Bicicleta, El Boletín del Ladrillero, Castilla Libre, cenit, CNT/AIT, Le Combat Syndicaliste, Comunidad Ibérica, Crisol, Cultura Libertaria, Cultura y Porvenir, Cultura Proletaria, Ética, Evolución, FAI, Faro, Fragua Social, Frente Libertario, Frente y Retaguardia, Historia Libertaria, Inquietudes, El Luchador, Más Lejos, Mujeres Libertarias, El Mundo del Día, Nahia, Nosotros, Nueva Senda, Polémica, Premsa Libre, La Protesta, El Quijote, Reconstruir, La Revista Blanca, Ruta, El Sembrador, Senstatano, Sindicalismo, Solidaridad, Solidaridad Obrera, Terra Lliure, Tierra y Libertad, Tribuna Confederal y Libertaria, Umanità Nuova, Umbral, Universo, Volontà, De Vrije, etc.
És autor de obras de análisis y de historia que se han convertido de referencia, tales como Glosas anárquicas 1932, reviviendo 1932, Para una nueva concepción del arte: lo que podría ser un cine social 1934, Voces juveniles. Interpretación ácrata de Nuestra revolución 1937, con otros, Los intelectuales en la revolución 1938, QuInice conferencias breves 1940, Estampas del exilio en América 1950, La CNT/AIT en la Revolución española 1952 a 1953, 1971 y 1988; su obra fundamental, la undécima cruzada 1956, El diablo 1958, obra teatral, la Sión hispánica 1961, Breve historia del sindacalismo libertario español 1962, Los anarquistas en la crisis política española 1964 , La práctica federalista como verdadera afirmaciones de principios 1964, Informe de la delegación de Venezuela de las Tareas del congreso de CNT/AIT de España en el exilio a que Pudo asistir 1965, Polémica sobre el determinismo y voluntarismo 1966, con Benjamín Cano Ruiz, Examen crítico-constructiva del movimiento libertario español 1967, El anarcosindicalismo en España 1970, con otros, Comunistas y anarquistas frente a frente 1972, Para una monografía de escritores anarquistas españoles 1972, España, ¿transición o continuidad ? 1973, Anselmo Lorenzo. Prolegómenos de la CNT/AIT 1974, Los anarquistas en la guerra civil española 1976, Cipriano Mera, un anarquista en la guerra de España 1976, Diccionario del anarquismo 1977, Figuras del movimiento libertario español 1977, Perspectivas 1977, Emma Goldman, anarquista de ambos mundos 1978, Figuras del movimiento libertario español 1978, Mecanismo orgánico de la CNT/AIT 1979, Emma Goldman. Una mujer en la tormenta del siglo 1983, Les anarchistes espagnols. Révolution de 1936 et Luttes de toujours 1989, Historia contemporánea del movimiento libertario 1989, Una experiencia histórica del movimiento libertario. Memorias y selección de artículos breves 1990, Anarquismo 1991, Breve historia de la CNT/AIT 1991, con otros, La Semana Trágica y otros relatos 1991, Apuntes sobre Antonio Lamolla y otros andares. Recuerdo 1992, con otros, etc.
Con la muerte del dictador volvió a Catalunya, estableciéndose en la Vall d’Uixó, y realizó numerosos mítines a partir de la legalización de la CNT/AIT.
Doce años después de morir, en 2001, el archivo de José Peirats fue depositado en el International Institute of Social History (IISH) de Amsterdam.
Dejó numerosas obras inéditas. 2009 salió publicado un resumen de sus memorias bajo el título De mi paso por la vida.

Granado era jornalero, forjador, activista antifranquista colaborador de las Juventudes Libertarias.
Y Delgado era ebanista fresador, secretario de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias en Grenoble.
Ambos fueron detenidos el 31 de julio de 1963, acusados de colocar dos bombas, dos días antes, en la Sección de Pasaportes de la DGS de Madrid, que provocó heridas a una treintena de personas, y en la Delegación Nacional de Sindicatos causando solo daños materiales.
Inicialmente negaron ser los autores de los atentados. Fueron interrogados por el sanguinario policía Saturnino Yagüe González y el inspector Enrique González Herrera, de la Brigada Político Social. Carlos Arias Navarro, entonces Director General de Seguridad, entró a abofetear a uno de los detenidos.
Al sexto día de salvajes torturas los detenidos se confesaron culpables.
Días después un tribunal militar franquista les procesó en consejo de guerra; aunque negaron su culpabilidad les condenaron a muerte.
Tras unos años aletargado, el movimiento libertario experimentaba un impulso que suponía un desafío que el régimen no podía tolerar. Y ahí sacó sus terribles garras”, recuerda Tomás Ibañez, líder histórico de la CNT/AIT. El Consejo Ibérico de Liberación, uno de los nombres que utilizaba el grupo anarquista Defensa Interior (creado por CNT/AIT, FIJL y FAI), reconoció la autoría de los ataques, pero aseguró que los autores habían sido otras personas.
La lucha de Delgado y Granado fue el ejercicio “del derecho a la resistencia contra un tirano, porque eliminar a un tirano era la razón de ser del movimiento libertario”. La misma organización haría público posteriormente que Granado estaba en Madrid para transportar una maleta con explosivos para un posterior ataque contra el dictador Francisco Franco. Delgado, por su parte, había sido enviado desde París para informar a Granado de que la operación debía ser suspendida.
La verdad se conocería más de 30 años después. El documental Un crimen legal, de Lala Gomà y Xavier Muntanyà, emitido en 1996 en el canal francés Arte daría a conocer los nombres de los verdaderos atacantes: Sergio Hernández y Antonio Martín.
Así lo reconocían ellos ante las cámaras: “Sergio se marchó para la frontera y yo me quedé en Madrid.
Tuve la sorpresa verdaderamente profunda de que habían arrestado a dos compañeros y que les habían inculpado por un hecho que no habían hecho. Fuimos nosotros los que lo hicimos. Habíamos ido a hacer ruido y estando allí los habían acusado… No los conocíamos. Y no sólo los acusaban.. sino que querían matarlos… Para mi fue algo que…. No puedo contar…”
Octavio Alberola, que había sido el coordinador de Defensa Interior durante aquel ataque, declaró públicamente en televisión, que los jóvenes anarquistas Granado y Delgado no eran los autores de los atentados de 1963.
La misión que había encomendado a Granado era que “recogiera una maleta con explosivos y se la entregara a otro compañero que realizaría el atentado. Esa era la razón por la que estaba en Madrid desde mayo del 63”
La Justicia del régimen del 78 rechazó la revisión del juicio y la anulación de la sentencia. Lala Gomà, directora del documental «Un crimen legal» , recordó que “Fraga no quiso responder nuestras preguntas, rechazó intervenir.
Tuvimos acceso al sumario y ahí estaba todo. Podíamos documentar de una manera rigurosa lo que había pasado y demostrar que eran inocentes”.
Fraga estuvo en el Consejo de Ministros que firmó el ‘enterado’ de la pena de muerte sin mayor problema.
El 17 de agosto de 1963 Granado y Delgado fueron ejecutados mediante garrote vil en la prisión de Carabanchel (Madrid). Tenían 28 y 29 años. Los dos cadáveres fueron enterrados en secreto inmediatamente, sin dar cuenta a las familias, en una fosa de caridad del cementerio de Carabanchel.
Actualmente los nombres de Granado y Delgado siguen marginados de los libros de historia que, por contra, han calificado a Fraga “padre de la democracia” y una sala del Congreso del régimen del 78 le ha rendido homenaje.

La ayuda mutua, el antídoto contra los miedos
La palabra miedo proviene del latín: “Metus”, que significa algo así como una especie de “perturbación angustiosa del ánimo”, por un riesgo o daño real o imaginario. Es una “emoción primaria”, dirían los psicólogos. Pero también hay una interpretación biológica del mismo, que consiste en un “esquema adaptativo”, que está vinculado a un mecanismo de supervivencia, que permite al individuo responder ante situaciones adversas. Su máxima expresión es el terror.
¿A qué viene todo esto? Viene a decirnos del uso que hacen de ello los medios de comunicación, que nos presentan y tratan de imponernos ese estado cotidianamente. ¿Por qué y para qué? Veamos: esa “emoción primaria” que se instala intencionalmente en el individuo y el colectivo social, tiene el propósito que la sociedad asuma “esa perturbación angustiosa del ánimo” y acepte la propagación que conscientemente van magnificando y transformando la información en un alarmismo fatalista, semejante a la técnica aplicada por Joseph Goebbels en la Alemania nazi, que hizo de los medios de propaganda la “piedra angular” de la manipulación psicológica sobre el inconsciente colectivo para influir sobre las masas y que éstas acepten conscientemente la dependencia y la domesticación a los intereses del poder económico y político de la clase socialmente dominante.
Los trabajadores somos los principales destinatarios del mensaje que nos imponen los medios del sistema, pues siendo la clase trabajadora el sector productivo y la parte más dinámica de la sociedad, está expuesta a esa perturbación y su repercusión más inmediata se establece en los centros productivos, es decir, las fuentes de trabajo, pues es allí el principal receptáculo de esa “emoción primaria”, el miedo. Vaya si lo saben los compañeros que sienten la necesidad de organizar un taller o un puesto de trabajo para lograr las reivindicaciones más elementales y poder sobrevivir a las consecuencias que significan la lucha por el pan en medio de la precarización laboral.
Cuando en el imaginario colectivo de los trabajadores se instala esa “perturbación angustiosa del ánimo”, un serio problema aparece, que incide en el retraso de la organización de base. El miedo es la condición que paraliza y es un sentir que corre casi tan rápido como la luz por todos los lugares. Tamaña tarea tienen los activistas y militantes obreros para disipar del pensamiento de las y los trabajadores semejante “veneno”.
Cuando el ambiente de los lugares de trabajo es invadido por la conciencia del miedo, que corroe hasta los “espíritus más audaces”, se terminan ciertos “facilismos” con que se argumentan los caminos de la lucha y el compromiso de los trabajadores con ella, y “saltan” por el aire las metodología disertadas desde una “cátedra de suficiencia ideológica” que está alejada y a mucha distancia de la realidad cotidiana que padecemos los trabajadores.
El miedo corroe a la organización de base, porque despierta el egoísmo individualista como instinto de conservación en primer lugar y lleva a los compañeros a aislarse entre sí como reacción conservadora, instalando en la subjetividad de los trabajadores la idea de la pérdida de la fuente de trabajo y la sustentabilidad de su núcleo familiar. Es una tarea de “titanes” luchar contra esas consecuencias, pero lo debemos de hacer, porque es precisamente en esa condición que los patrones y las patronales basan toda su estrategia de dominación sobre los productores.
Hay que buscar las maneras y las formas de romper esa concepción en los compañeros, pues el miedo es un “agente” que hace de las inquietudes gremiales y de la organización de las ideas una cuestión riesgosa y transforma a la organización incipiente de base en “clandestina”. Y en realidad, la clandestinidad de la organización no es producto de nuestra voluntad sino de la del enemigo, él nos “arrastra” a esa situación, él nos condiciona a ése accionar, él nos sujeta a su lógica. Por lo tanto, nuestro primer accionar será “romper” su estrategia sin olvidar que el miedo es algo que se aplica socialmente, aunque parta primero del sometimiento del individuo.
Y en esta tarea de analizar las mejores formas de contrarrestar la “cultura del miedo” no puedo dejar de introducirme en los orígenes de las primeras organizaciones gremiales y preguntarnos: ¿Cómo hicieron aquellos compañeros para fundar la organización en plena represión de la barbarie del Estado y las clases dominantes? ¿Cuál fue su técnica, o mejor dicho históricamente, su arte?
Respondieron a la bestialidad del sometimiento con pequeños núcleos que se hicieron llamar Sociedades de Resistencia.
Resistir a la explotación, al miedo, al dolor, a la esclavitud. ¿Y cómo? Obrando asociado en todos los actos de la vida laboral y fuera de ella, fundando como hechos elementales y a su vez trascendentes, bibliotecas, centros culturales, núcleos de trabajadores que desarrollen y apliquen entre sí la ayuda mutua; clarísimo, para que los trabajadores incorporen conocimiento y con él, la acción de las luchas, y partiendo de esos hecho eminentemente culturales y alrededor de los mismos fueron conformando la resistencia a los miedos, que sin desaparecer, aprendieron a controlarlos.
Así fueron las primeras organizaciones sindicales, sobre ése carácter se establecieron. Bien pueden hablar de esas luchas contra los miedos la historia de la Sociedad Tipográfica Bonaerense (1857), la Unión Tipográfica (1878) la Sociedad Cosmopolita de Resistencia de Obreros Panaderos (1887), la Sociedad de Resistencia de Obreros Zapateros (1887), La Fraternidad (1887), la F.O.R.A (1901) y la Federación Gráfica Bonaerense, fundada en 1907 por obreros tipógrafos, linotipistas e impresores anarquistas y socialistas.
Aquellos compañeros hicieron con sus organizaciones resistencia a esos miedos, incorporando conocimiento a través de las bibliotecas, del intercambio de ideas y debates que fueron en su época y lo son hoy, esenciales.
¿Cómo hicieron esos trabajadores para resistir al miedo de la aplicación de la Ley de Residencia, la 4144, desde 1902 hacia adelante, que encarcelaba a los luchadores obreros y a los trabajadores que provenían de las regiones de Europa lo deportaban, asaltando sus organizaciones, sus espacios físicos y bibliotecas, además de fusilar a los “desobedientes” en las veredas y en las concentraciones de protestas? ¿Cómo hicieron para enfrentar a la siniestra Liga Patriótica, a sus asesinos, -y no era una cuestión de “vindicadores”-, como nos quieren vender con deformación histórica la prensa burguesa e historiadores “aguados”, de mala “leche”, que intentan enseñar al pueblo que el nacimiento del movimiento obrero organizado es “una cuestión lejana” y que existen pocas cosas que aprender de ello, que hay que tomarla más bien como una especie de efeméride y que nada aportaría a las luchas de hoy. Y lo que ocultan esos verdaderos “mercaderes de la historia”, que la verdad “siempre aparece al principio”, aunque a veces esté tapada; es como el Sol que siempre está, aunque se “nublen los cielos”.
Es que la idea de la cultura en el proletariado es concebida como la “idea para la construcción de una sociedad libre, de iguales y emancipada de gobiernos y gobernantes”. La pasividad anula la rebelión al sometimiento y nos acerca a la domesticación y al acostumbramiento de la “necesidad del amo”, del patrón, del jefe, del dirigente, del líder.
La mejor herramienta para contrarrestar esa “siniestra cultura del miedo” introducida sistemáticamente por los medios comunicacionales del sistema y las políticas impulsada por las patronales y la burocracia sindical, es la autoeducación de las trabajadoras y los trabajadores, promoviéndolas desde las organizaciones horizontales de base.
El debate y la reflexión es el principio gestor para templar nuestras conciencias y voluntades, convencidos que desde el colectivo es donde mejor contrarrestamos ése sentimiento. En la ayuda mutua encontraremos la virtud para contrarrestar y amalgamar la lógica del miedo entre los trabajadores.
¡Salud y Libertad!
#MemoriaAnarquista
#SindicatoconHistoria
To my younger english speaking comrades…. the struggle against the Moncola Pact was really the first struggle, and test, for the newly emerged CNT-AIT. It tested the strength of traditional and historical anarcho-syndicalism against those who wanted to «renovate» the CNT-AIT into more of a left wing union. The internal struggles were hot, heavy and have left a wound in the side of Spanish anarcho-syndicalism that can still be felt today. The struggle continues!
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A mis jóvenes camaradas angloparlantes… la lucha contra el Pacto de la Mónaco fue realmente la primera lucha, y una prueba, para la recién nacida CNT-AIT. Puso a prueba la fuerza del anarcosindicalismo tradicional e histórico contra quienes querían «renovar» la CNT-AIT para convertirla en un sindicato de izquierdas. Las luchas internas fueron intensas y profundas, y han dejado una herida en el anarcosindicalismo español que aún se siente hoy. ¡La lucha continúa!